Deseo… que Linkedin habilite el botón de ‘Yo desaconsejo’

29/05/2013 14:57

 

 

Desde hace días, la red social de profesionales Linkedin me sugiere que enlace con el colega más incompetente y tóxico con el que he trabajado. Sería de gran ayuda que, entre tanto presunto CEO, pudiésemos saber también a qué personas deberíamos evitar a toda costa.

 

Jamás hablo mal de los lugares en los que he trabajado por una razón muy simple: guardo buenos recuerdos de todos, aprendí en todos y dejé algo de mí en cada uno de ellos. Es emocionante que alguien confíe en ti hasta el punto de estampar su firma en un documento encabezado por la palabra “contrato”, da igual que sea por mucho o poco tiempo. Alguien una apuesta por uno, se compromete… Siempre estaré agradecida.

 

Con los muchos compañeros con los que he trabajado me pasa igual: de todos se aprende algo. Nadie es infalible o deplorable al cien por cien. Nadie. Todos somos expertos en algo y todos tenemos cosas que pueden valer en un equipo. Pero, sinceramente, hay algún nombre –de hace muchos, muchísimos años- con el que no desearía por nada del mundo, volver a compartir redacción. Sólo uno, lo juro.

 

Pues bien. Linkedin lleva semanas sugiriéndome que contacte con ese nombre cada vez que entro en esta la red social para profesionales y de la que formo parte desde hace… uff ni se sabe. Esto viene a confirmar mis recientes sospechas de que Linkedin se está convirtiendo en un pestiño latoso, que me bombardea a spam y cuya utilidad se hace más cuestionable cada día.

 

Al principio me gustaba Linkedin. Era una red seria, y en ella te podías encontrar a gente seria que no estaba en ninguna otra red y que, sin embargo, consideraban una buena idea contar su historial profesional en este canal. Mis primeros contactos fueron gente a la que conocía personalmente y de toda la vida. Sabía de su solvencia personal y profesional, y ellos contagiaban este espacio digital de su propia credibilidad.

 

Luego vinieron los grupos, los contactos más secundarios y me pareció una excelente manera de entrar en debates que me interesaban o de preguntar a expertos cuestiones que necesitaba saber. Obtuve muchas y buenas respuestas. Perfecto… Y, de nuevo, gracias.

 

Más tarde, al crecer la propia red empezó la invasión de CEO y mi fe fue perdiendo pie. ¿Consejero Delegado de un blog gratuito montado en Wordpress? Las trolas y fantasías tienen las piernas muy cortitas.

 

Cuando Linkedin empezó a bombardearme con todas las notificaciones de los grupos a los que me había unido, me enfadé de verdad. Quizás en el delirante frenesí en el que se encuentra la gente a la caza de empleo nos hemos vuelto todos un poco locos, pero es decepcionante ver que la gente ya no comparte puntos de vista: entran en los grupos, sueltan su rollo y se largan. He mandado todo eso a la carpeta de spam.

 

La mentira descarada es el último eslabón de una cadena de decepciones. Cuando sale de una compañía, todo el mundo se hace un poco el remolón y tarda un tiempo en actualizar su perfil en Linkedin. Esperan, quizás, a poder poner otra marca. Es comprensible, una estrategia que incluso recomiendo, porque se trata de ayudarse a sí mismos.

 

Pero decir que trabajas para medios en los que casi no se pueden encontrar textos tuyos, o que si se encuentran son de hace tantos años que tus entrevistados llevan lustros retirados…; contar que eres un gurú de los social media cuando apenas pasas de 50 seguidores en Twitter –vecinos, familiares y madres del cole-, tuiteas una vez a la semana y no sabes usar herramientas tan básicas como el acortador de URL…

 

No podemos pedirle mucha sinceridad a la desesperación. No nacimos ayer. Pero a veces nos gustaría tener a mano el botón inverso de la recomendación: desaconsejo a esta persona porque no ha aprendido nada de su especialidad a pesar de que lleva dos décadas en ello; desaconsejo a este profesional porque no sólo es incapaz de escribir una línea que valga la pena, sino que no sabe ver las que sí valen; descarto este perfil porque intoxica y envenena cada equipo del que forma parte; pido la inhabilitación de este currículum porque el nombre que lo encabeza miente descaradamente…

 

Sólo lo utilizaría una vez. Lo juro.