La tele como escuela de negocios

12/05/2015 21:13

 

De programas de televisión como “Pesadilla en la cocina”, “Este hotel es un desastre” o “Tabatha, te necesito”,  se pueden extraer muy buenas enseñanzas para llevar un negocio: muy básicas, pero también muy útiles para quienes no tienen un máster en administración de empresas. O sea, para casi todos los que regentan un pequeño establecimiento.

 

 

Levantar, ante las cámaras, un pequeño negocio es muy entretenido para el espectador. Resulta muy divertido y engancha ver cómo el escocés Gordon Ramsey pone derecho un restaurante británico o estadounidense en ‘Pesadilla en la cocina’ (Nova); a Alberto Chicote echando broncas –constructivas- en la versión española  (La Sexta); a Tabatha Coffey tomando las riendas de salones de belleza descarriados en ‘Tabatha te necesito’ (Divinity) o a Anthony Melchiorri dándoles la vuelta a hotelitos familiares en ‘Este hotel es un desastre’, también en Divinity.  

 

Primero apelan al morbo del televidente: muecas de asco al probar los platos, puñados de grasa pestilente enquistados en la campana extractora, cámaras atiborradas de alimentos podridos, bolas de pelo acumuladas bajo los espejos, manchas de fluidos corporales en los colchones… Después apuntan los desastres de organización y revelan cómo el cúmulo de errores afectan a la marcha del negocio… y, por último, sacan la varita mágica y ponen al restaurante, la peluquería o el hotel camino del final feliz.

 

Pero más allá del espectáculo y del entretenimiento, de los trucos de montaje y del efectismo de la tele, todos estos programas ‘documentales’, aplican una serie de enseñanzas de gestión que cualquier pequeño negocio puede aplicar si está bien atento. Aquí van diez lecciones de administración de empresas aprendidas en la tele:  

 

Primer mandamiento: si no sabes torear…

Muchos de los dueños de hoteles, peluquerías o restaurantes en apuros que protagonizan estos programas no tenían ni idea de cómo llevar un establecimiento. Movidos por “un sueño” o “la oportunidad”, se embarcaron en una empresa para la que no estaban preparados.

  • Lección 1: la afición no suple la sabiduría que dan la experiencia o la preparación. Más vale hacerse con una de ambas antes de dar el paso de montar una empresa.

 

Hay que cuidar el producto

Si tienes guión tienes película, y si no, es muy complicado levantar la historia. La calidad del producto o servicio que el establecimiento ofrece es clave para el éxito. Si luego se logra arropar con un buen concepto y la ubicación idónea, miel sobre hojuelas. Lo bueno se vende casi solo, lo difícil es inventar trucos de magia para salir adelante con comida que sale de bolsas de congelados o colchones de gomaespuma.

  • Lección 2: controlar la cadena de calidad es asunto del gestor de un negocio; debe hacerlo cada día, y, con cierta frecuencia, plantearse mejoras.

 

Necesitamos calculadoras, ¡pero ya!

En los programas estadounidenses y británicos, los propietarios de negocios en peligro aún tienen alguna idea de cómo anda la relación de gastos e ingresos y a cuánto asciende su deuda. En los españoles, son conceptos nebulosos y pocos podrían decir cuánto pierden al mes: echan la cuenta por encima -y con los dedos- de las cantidades adeudadas a bancos y a la familia; el personal tiene serios problemas para cobrar y casi ninguno de los gerentes sabe calcular el precio al que debe vender algo teniendo en cuenta su coste y el margen que debe dejarle.

  • Lección 3: a Einstein le bastaba el reverso de un sobre viejo y un lápiz para calcular las dimensiones del universo. Hacer las cuentas de un negocio es algo más sencillo y solo requiere controlar dos operaciones básicas: sumar y restar.

 

El personal quiere dirección

En cada emisión española del programa de Chicote, Twitter se inunda de mensajes lamentando la actitud de los trabajadores de restaurantes “con los millones de parados que hay”. No es exclusivo de España, también se ven empleados vagos y groseros, y jefes muy apáticos, en programas extranjeros. Manejar a un equipo de trabajo es una de las tareas más difíciles en un negocio, y más cuando no se les instruye, no se les guía, no se les implica y no se les escucha.

  • Lección 4: hay que empezar por seleccionar a los más adecuados; continuar con un reparto ajustado de las tareas, además de explicar muy claro qué se espera de cada trabajador y qué se les da a cambio; mantenerse con los oídos abiertos a sus aportaciones y reconducir situaciones problemáticas cuando surjan. Sin gritos y sin que te griten.   

 

¿La familia? Mal, gracias

Una cosa queda bien clara cuando se ven programas de restaurantes, hoteles o peluquerías al borde de la quiebra, y es que hay que pensárselo diez –o cien- veces antes de emprender con familiares o emplear a miembros de la familia. Toda la gama de problemas familiares se vierte en el negocio y multiplica las dificultades propias de la empresa: desde patriarcas que se niegan a los cambios hasta ayudantes que no dan la talla. Y viceversa: los problemas del negocio acaban volviéndose contra la familia.

  • Lección 5: sólo se debe montar un negocio con familiares cuando sea posible mantener ambas relaciones en sus términos adecuados. Fuera somos familia; en el negocio, somos jefes, socios o empleados.

 

¿Qué es sistema de trabajo?

La organización –mala, inadecuada o inexistente-, es otro punto en el que fallan muchos de los establecimientos camino de la ruina que salen en los programas de ‘ven y me lo arreglas’. Restaurantes que no numeran las mesas, recepciones de hotel vacías, propietarios multiuso, problemas de comunicación… Todo el mundo debe saber cuáles son sus cometidos y cómo el el proceso adecuado para realizarlos dentro de un sistema armonizado.

  • Lección 6: cada negocio debe tener un sistema de trabajo, y ese método ha de ser el más eficiente, es decir, el camino más recto y más rápido para ofrecer lo mejor.  

 

Vigila a tus competidores

Para muchos de los restaurantes que aparecen en “Pesadilla en la cocina” o “Este hotel es un desastre” es tarde para hacer un estudio de mercado, es decir, pensar bien pensado antes de lanzarse “qué tipo de negocio hace falta en este sitio”. En estos programas te dejan bien claro que si la gente hace cola en el local de al lado mientras el tuyo está vacío, hay que averiguar por qué y, si es necesario –que siempre lo es- replantearse el concepto, el producto, la especialidad, los precios y la forma de comercialización.

  • Lección 7: hay que meterse en la webs de la competencia, saber qué cobran, mirar sus especialidades, ver cómo se promocionan, aprender de ellos. Y visitar los locales.

 

¿Marketing? ¿qué marketing?

Cuando Alberto Chicote, Gordon Ramsey o Anthony Melchiorri preguntan al cónyuge o al socio flojeras qué hacen para levantar el negocio, éste se esconde detrás del marketing, o sea, que se pasa la tarde toqueteando la fan page de Facebook. Vaya ayudita. Desde luego, la difusión digital también forma parte de la promoción del negocio, pero los presentadores dan ideas prácticas muy valiosas para atraer al público: implicar a las autoridades y asociaciones locales, salir a la calle a darse a conocer, establecer alianzas, organizar eventos, contratar a expertos…

  • Lección 8: hay muchas maneras de lograr que la gente se acerque a tu negocio, y si no se nos ocurren, existe gente especializada a la que se puede recurrir.

 

Remontar es difícil, pero no imposible

A pesar del bochorno de salir en la tele tambaleándose al borde del precipicio, a pesar de que todo el país los iba a ver en su peor momento, a pesar de que nada aseguraba el éxito tras la intervención del experto, los propietarios de negocios en dificultades tuvieron la valentía de llamar a los programas y pedir ayuda. Antes de que fuera demasiado tarde. Esa llamada ha salvado a algunos de esos establecimientos, no a todos, pero sí a un puñado. Se pueden ver críticas recientes y positivas en Yelp o en Tripadvisor.

  • Lección 9: reconocer los problemas, querer cambiar y afrontar el esfuerzo puede salvar a una empresa.

 

Escenificar el cambio

Redecorar el local es un elemento común en estos programas de televisión que intentan evitar el cierre de un establecimiento. Y no sólo porque las instalaciones necesiten refrescarse y modernizarse, sino porque representan de forma visible el cambio, el nuevo comienzo, y los nuevos muebles y colores recuerdan constantemente que el rumbo es otro.

  • Lección 10: para comenzar de nuevo se necesitan símbolos, a ser posible evidentes, de que hay esperanza y nuevas ilusiones.