Reconcíliate con Twitter

05/05/2015 18:34

 

Sólo cuando averigües para qué te sirve A TI podrás aprender a utilizar Twitter, aprovechar esta red social para usos profesionales y disfrutar tuiteando.  

 

 

 

 

El mundo parece dividirse entre quienes aman y quienes odian Twitter. La mayoría de quienes hoy usamos a diario la red social de microblogging no le veíamos mucho sentido al principio. Nos resultaba poco intuitiva y, a veces, hasta redicha. Pero nos animamos en cuanto comprendimos para qué nos servía a cada uno. En mi caso, poder seguir a medios de comunicación españoles y de todo el mundo fue la clave para que empezara a usarla con regularidad.

 

Cada vez hay más empresas empeñadas en que sus trabajadores se involucren en la actividad corporativa en redes sociales. Muchas llaman a Community Managers famosos o expertos en redes sociales para que iluminen a sus plantillas en el uso de Twitter, pasan memorandos con instrucciones e insisten en que los empleados formen parte activa de la comunidad.

 

Sí, por estas razones o por ponernos al día, nos vemos empujados a estar en esta red social. Pero si aún no le has encontrado sentido a Twitter, ni un gurú podría convencerte de que te abras una cuenta o de que uses la que ya tienes.

Puede que con estas pocas pautas te sientas más a gusto en Twitter.

 

Experimenta con gaseosa

 

Si tienes reparos en usar tu nombre real, recurre a un seudónimo. Por timidez, para que no le reconozcan en el trabajo o para conservar la privacidad, hay quien prefiere mirar a ver qué pasa antes de desvelar su identidad. Una cuenta que no te identifique te permite hacer cosas tan interesantes como ver qué hace la competencia o enviarle un mensaje a tu ídolo sin que nadie que te conozca se entere. Si llegas a aficionarte, puedes entonces dar el paso a revelar tu nombre.

 

Apela a tus sentimientos

 

Empieza por seguir a cuentas que te interesen a ti, no a tu empresa. Si te gustan las manualidades, la moda, la Fórmula 1, el turismo en Canadá o MasterChef, a por ello. Las cuentas dedicadas a tus aficiones y sus fans siempre te van a contar cosas que te interesen. El experto que han contratado en tu empresa para que os instruya en el arte tuitero va a darte consejos para que promociones la empresa en Twitter, no para que le cojas el gusto. Si te ‘enamoras’ por tu cuenta, lo de echar una manita en el trabajo vendrá rodado.

 

Lee la prensa

 

Los diarios, los periodistas, las radios, las teles, los programas, los columnistas… están en Twitter. Elige las cuentas de medios que más te interesen y descubrirás que te enteras mucho más rápido y mejor de lo que pasa en el mundo, en tu país y en tu ciudad. Podrás seguir el deporte minuto a minuto, los discursos políticos en directo y estar al tanto de los últimos sucesos. Con el tiempo, aprenderás a depurar qué te interesa más y quién te lo cuenta mejor.

 

Déjate llevar por el momento

 

No te preocupes demasiado por ser brillante cuando publiques. Si tienes que dedicar una hora a pensar una frase ingeniosísima y a meterla en 140 caracteres, sólo conseguirás aburrirte. Sin embargo, si viendo un programa de televisión te apetece hacer un comentario sobre lo que está pasando, enviar una foto de un cartel absurdo que ves por la calle, retransmitir un evento o compartir tu tristeza por la muerte de una celebridad, adelante: te dará mayor satisfacción y estarás construyendo tu personalidad tuitera.

 

Evita meterte en líos

 

La mejor manera de acabar odiando Twitter es escaldarse en un huracán tuitero, de esos que se te echan encima una manada de trolls (gente que ataca y hace daño de forma insistente, que muchas veces manejan varias cuentas y te las arroja todas encima si no les gusta lo que dices). Hasta que no tomes confianza y sepas cómo manejar a los trolls (o sea, no haciéndoles ni caso), mejor mantenerse al margen de conversaciones políticas o morales demasiado encendidas.

 

Nunca insultes, ni calumnies, ni amenaces, entre otras cosas, porque es tan delito dentro de Internet como fuera. Empieza con tono positivo y ya te irás soltando. Por supuesto, puedes hacer críticas –educadas y constructivas-, o dejar en evidencia a los bocazas: entonces, entonces es cuando hay que pensar bien el tweet ingenioso.   

 

Las tormentas en Twitter duran 45 minutos

 

Ten presente esta frase: ‘las tormentas en Twitter duran 45 minutos’. Grábatela y recuérdala como un mantra si alguna vez te pasas y se te echa encima la horda. Comienza como un huracán, pierde fuerza a la media hora y al día siguiente ya no se acuerda nadie. Ni tú.  

 

Tú usas Twitter, no Twitter a ti

 

Contesta a las menciones cuando te parezca. Tuitea cuando te apetezca. Deja tu cuenta parada un mes si quieres y publica 200 mensajes en un día si así te sale. No sigas a todo el mundo que te sigue: muchos lo hacen para ganar followers. O sí. Decide siempre tú qué quieres hacer en Twitter, y cómo y cuándo quieres hacerlo. Que no te robe vida, nunca.

 

Las cuestiones técnicas, tras el rodaje

 

Cuando tengas seguridad y veas que Twitter sí que es para ti, puedes empezar a indagar qué es eso de las tendencias (las palabras más utilizadas en cada momento en la red social y, por tanto, los temas de los que más se está hablando), los hashtags (palabras con una almohadilla delante para reunir todos los mensajes sobre un mismo asunto, por ejemplo, #leoncomegamba), los acortadores de URL (sirven para resumir direcciones web y así no te comen el mensaje), las herramientas para programar mensajes, las estadísticas y todas las otras cuestiones. A lo mejor, para eso, ya vendrá un gurú a contarlo a tu oficina.